…a menos que consumas alimentos”.
Realmente puedo jurar y escupir, por trillado que suene, que no necesito tomar alcohol para divertirme y mucho menos, consumir cualquier otra sustancia que altere mis sentidos, pero no niego que superarchirrequeterrecontra disfruto eso que se conoce como maridaje.
No estoy hablando de ningún platillo súper elaborado y una copa de algún vino fino de reserva, sino que cuando salgo a chacotear con mis amigos por la noche, me encanta tomar una o dos copitas y cenar rico.
Cuando todo empezó para mí, en relación a la diabetes tipo 1 que acababan de diagnosticarme; cuando pensaba que el mundo se me vendría encima, por poco relevante que pueda parecer, ciertamente me agobiaba en cierto grado el tema del alcohol (entre muchos otros).
Héroe me tranquilizó un montón cuando me explicó lo siguiente:
- Sólo no consumas alcohol con el estómago vacío, ni cuando tengas baja la glucosa.
- Siempre siempre que consumas alcohol acompáñalo con alimentos y sigue tu cuenta de carbohidratos sin contar las bebidas alcohólicas en tu plan.
- Que las personas con quienes estés, sepan que tienes diabetes, ya que en caso de que sufras una baja de glucosa podrían creer que se te subieron las copas a la cabeza y no apoyarte.
- Disfruta lentamente de tus bebidas y mantente sumamente hidratada.
- Si vas a pedir una especie de coctel o pides un licor para mezclar, elige siempre gaseosas de dieta, agua mineral o agua tónica.
- No abuses.
Y pues después de eso, aprendí cuales son las copitas que mejor me caen a mí, como por ejemplo el vino blanco y rosado, la cerveza clara o ambar, el mezcal y también la ginebra con agua tónica.
¿Y a ti?



