Las grasas contienen nutrientes necesarios para nuestro cuerpo; aunque no todas son buenas, no puedes evitarlas por lo que es importante saber elegir. Para hacer una buena elección te mostramos la diferencia entre grasas y las más apropiadas para tu alimentación.
La diferencia entre Grasas
Las grasas, junto a los carbohidratos, son una de las principales fuentes de energía, por lo que son indispensables para nuestra dieta. Ayudan a almacenar niveles adecuados de vitaminas A, D, E y K, a mantener saludable el cabello y la piel, a producir hormonas sexuales, a conciliar el sueño y a mantener el buen humor. Las grasas han sido consideradas como algo enteramente negativo y que se debe evitar, pero lo cierto es que eso depende del tipo de grasa. Lo más importante es saber diferenciar las grasas para elegir la adecuada y en cantidades específicas.
Las buenas
-Mono y poliinsaturadas: su consumo mejora la capacidad cognitiva y retrasa la aparición de enfermedades asociadas a la memoria. Ayuda a reducir los niveles de colesterol malo y aumenta el colesterol bueno, protegiendo a tu corazón y disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Las puedes encontrar en alimentos como el aguacate, aceite de oliva, aceites vegetales (canola, maíz), nueces, almendras, frutos secos, cacahuates y en pescados azules (ricos en Omega 3, 6 y 9).
Las malas
-Grasas saturadas: su consumo se asocia con niveles altos de colesterol y con enfermedades cardiacas. Al presentar colesterol elevado, se adhieren a la capa interna de nuestras arterias, lo que reduce su tamaño, dificultando el paso de sangre. Pueden provocar problemas de circulación sanguínea, presión arterial, e infartos.
Las encuentras en alimentos de origen animal como huevo, tocino, jamón, salchichas, mantequilla, leche, helados a base de crema, chocolate, crema agria, quesos y cortes de carne grasosos. También en algunos de origen vegetal como el de palma y coco.
Las peligrosas
Grasas trans: tienen un efecto similar a las saturadas. Provienen de fuentes vegetales, pero son sometidas a ciertos procesos químicos, lo que las vuelve peligrosas. Se producen de manera artificial al calentar aceites vegetales líquidos en la presencia de catalizadores metálicos e hidrógeno. Elevan el colesterol malo, lo cual aumenta el riesgo de padecer arterioesclerosis
Se encuentran en algunas margarinas y en alimentos procesados.
Recuerda que es indispensable leer las etiquetas para diferenciar las grasas y decidir lo que consumes.
Fuentes: “Lista de intercambios para planificación de comidas”, Stephanie Dunbar, Esther Myers; texasheartinstitute.org; tuotromedico.com; María Elena Carranza, Educador en Diabetes de Novo Nordisk; Mariana Fonteboa.



