Por: Alejandro Sosa Caballero
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La tiroides y su relación con la Diabetes
La Diabetes tipo 1 puede ser un factor de riesgo para padecer hipotiroidismo, enfermedad de la glándula tiroides que se caracteriza por presentar niveles bajos de las hormonas tiroideas.
La Diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune, en la que las defensas del cuerpo pierden el control y comienzan a atacar al páncreas, específicamente a las células beta. El hipotiroidismo también es una enfermedad autoinmune, lo que podría significar que la misma raíz del problema que provoca las alteraciones en la producción de insulina, que desemboca en Diabetes tipo 1, también puede modificar el funcionamiento de la tiroides y ocasionar una producción menor de las hormonas tiroideas, como ocurre en el caso del hipotiroidismo.
Hasta 20% de los pacientes que tienen Diabetes tipo 1 pueden llegan a presentar hipotiroidismo, lo cual no significa que este tipo de Diabetes cause la enfermedad tiroidea, sino que cuando se tiene esta condición de salud existe la posibilidad de que el cuerpo también reaccione contra la tiroides, atacándola y provocando niveles bajos de las hormonas tiroideas. Por esta razón, se recomienda que las personas con Diabetes tipo 1 se realicen una prueba de sangre en la que se evalúen la TSH y la T4 libre, para descartar problemas en esa glándula.
Los síntomas del hipotiroidismo
• Intolerancia al frío.
• Disminución de la sudoración.
• Piel seca y pálida.
• Cabello y uñas quebradizas.
• Alteraciones del apetito.
• Aumento de peso.
• Estreñimiento.
• Hinchazón en las piernas.
• Fatiga.
• Dolores musculares.
• Somnolencia.
• Voz lenta.
• Cara y párpados hinchados.
• Pérdida de cabello.
• Alteraciones en la memoria.
• Depresión.
• Ronquidos o carraspera.
• Alteraciones en la menstruación.
¿Y la Diabetes tipo 2?
La Diabetes tipo 2 es diferente, porque en ese caso no existe un daño de las células beta provocado por el sistema autoinmune, sino que tiene que ver con otros factores, como la resistencia a la insulina, en donde se produce insulina pero no funciona adecuadamente, por lo que no representa un factor de riesgo para desarrollar problemas en la tiroides.
También estoy en peligro
Es importante que las personas que cuentan con otros factores de riesgo examinen su tiroides cada 3 o 5 años. Otras situaciones que aumentan las posibilidades de padecer hipotiroidismo son: antecedentes de enfermedad tiroidea, familiares con problemas de tiroides, bocio o crecimiento de la glándula tiroidea, anemia, colesterol elevado, niveles bajos de sodio, infertilidad o historial de aborto.
