Es una reacción normal del cuerpo el sentirse incómodo ante objetos punzocortantes, generalmente porque representen un peligro potencial para nosotros o porque vemos agresiones ajenas. El cuerpo va a actuar repeliendo lo que pueda dañarlo.
Sin embargo, existe una fobia (miedo intenso y desproporcionado a objetos o situaciones concretas) que se activa específicamente ante la sola presencia de estos objetos (cuchillos, jeringas, agujas) y se llama belenofobia.
Tal como la mayoría de las fobias o miedos, suelen ser trastornos relacionados con experiencias traumáticas sufridas durante la niñez, por ejemplo: presenciar alguna complicación relacionada con una aguja o bien, haberla sufrido.
En los casos de las personas con Diabetes, la belenofobia suele perjudicar el tratamiento cuando son necesarias las aplicaciones de insulina para regular la glucosa, pues el miedo (repetimos, irracional) provoca que se descuide el seguimiento del programa que dicta el Médico con tal de evitar las inyecciones.
A veces, el paciente llega a tolerar un poco el uso de la aguja, mas busca evitar el dolor en alguna otra zona del cuerpo y a la hora de inyectarse utiliza el mismo punto donde ya está acostumbrado.
¿Qué pasa al inyectarse en un solo lugar?
Esta práctica también resulta perjudicial a futuro, pues llega a provocar lipohipertrofia, un padecimiento que causa inflamaciones y endurecimiento indoloro en la piel por los múltiples piquetes y que deja inútil la aplicación de insulina, pues esta no llega a absorberse de forma correcta y, por tanto, deja de controlar los niveles de glucosa
Para superar esto, es importante relajarnos y aprender controlar el miedo. Ser concientes de que una reacción de precaución hacia estos objetos es natural, pero considerar inaceptable el entrar en pánico ante el uso de una aguja que más allá de dañarnos, nos beneficia en el cuidado de la salud.
