Cómo lidiar con un adolescente con Diabetes

Por: Mariano Salinas

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La adolescencia, es una etapa del desarrollo humano que se caracteriza por la inestabilidad emocional. Por eso, cuando ésta se ve afectada por una enfermedad como la Diabetes, es recomendable tomar precauciones extras. Así que conoce cómo lidiar con un adolescente con Diabetes.

Cómo lidiar con un adolescente con Diabetes

Tener un hijo adolescente no es cosa fácil. Comunicarse con ellos puede ser una tarea sumamente complicada, y lidiar con sus cambios de humor no siempre es agradable.

Sin embargo, éstas y otras dificultades forman parte del proceso natural del desarrollo de los seres humanos, es decir, no hay forma de evitarlas y debemos aprender a convivir con ellas.

No obstante, cuando esta etapa se complica por la aparición de un padecimiento como la Diabetes, la misión de guiar a los hijos puede llegar a enredarse un poco más de lo previsto.

Para superar esta problemática, la de tener un adolescente con Diabetes, primero debemos entender qué es lo que sucede en la mente de nuestros hijos.

No hay que olvidar que ellos se encuentran en pleno proceso de definición personal, mismo que será afectado por el padecimiento. Por esta razón, la tarea de los padres es facilitar esa búsqueda, tratando de que la enfermedad pase a segundo plano.

Lograr esto tiene su chiste, pero, si se contemplan ciertos puntos, podremos ayudar mucho a nuestros hijos.

Para tomar en cuenta

• Aunque queramos acercarnos a nuestros hijos, nunca debemos tratar de convertirnos en sus amigos. Si lo hacemos, estaremos anulando el referente de autoridad que tanto necesitan (aunque no lo acepten), que es el encargado de enlistar las cosas que tienen prohibidas por padecer Diabetes, así como de enunciar (sin endulzamientos) las consecuencias que van a sufrir si no se cuidan.

• Al mismo tiempo, debemos resistirnos a caer en la sobreprotección. Los adolescentes están en busca de su identidad propia y, si les enviamos el mensaje de que son seres humanos enfermos pueden pasar dos cosas: o se rebelan a esa idea (muchas veces poniéndose en riesgo); o la asumen como verdad y empiezan a vivir con miedo. Debemos aprender a cuidarlos sin sofocar.

• Finalmente, tenemos que ser pacientes. Como ya se dijo, la adolescencia es un periodo que puede llegar a ser turbulento. Por esta razón, en vez de exigirles una madurez digna de un adulto, tenemos que enfocarnos en la creación de esa madurez que, como todo en la vida, toma su tiempo.

Articular todo esto no es una tarea fácil. De hecho, ser padres es de los asuntos más complicados. Por eso, además de tomar estas recomendaciones, siempre será de gran importancia buscar ayuda profesional.

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