¿Cómo ayudar sin ser un fastidio?

Por: Mariano Salinas

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Cuando un ser querido atraviesa por una situación difícil, es natural que queramos ayudarlo en todo. Sin embargo, si no tomamos en cuenta ciertos límites, nuestra buena intención puede transformarse en una molestia. Aquí te decimos cómo ayudar sin ser un fastidio.

¿Cómo ayudar sin ser un fastidio?

En general, ayudar a alguien es una expresión indiscutible de cariño. Es un acto que nos permite reafirmar nuestro afecto a nuestros amigos o familiares, ya que buscamos impactar su vida de manera positiva.

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Por eso, cuando un ser querido es diagnosticado con Diabetes, padecimiento conocido por producir grandes cambios en el estilo de vida de las personas, es normal que surja el deseo de hacer todo lo posible por auxiliarlo en dicha transición.

Pese a que es una reacción natural y hasta admirable, debemos tener cuidado de realizarla sin excesos. Para ello, siempre debemos tomar en cuenta los siguientes puntos.

Uno puede ayudar, siempre y cuando tenga permiso para hacerlo

Uno de los errores más comunes, es querer ayudar a la gente sin su consentimiento. Creemos que actuar sin que se nos pida es una forma de evidenciar lo mucho que queremos a esa persona que la está pasando mal.

Sin embargo, comportarse de ese modo puede ser contraproducente: si hacemos cosas sin su permiso, lejos de ayudar a nuestro ser querido, podríamos hacerlo sentir más enfermo de lo que está y hasta inútil.

Por eso basta con hacerle saber que estamos dispuestos a echarle la mano cuando lo necesite, para que se sienta acompañado y pueda seguir su proceso de asimilación de la enfermedad.

Cada quien ayuda como y cuando quiere

También es común encontrarnos con quien busca organizar ‘ayudas en conjunto’. Esto, si se establece con cuidado, puede ser útil para generar un ambiente de apoyo grupal. Pero, si se realiza de forma unilateral, el resultado podría ser dañino.

Por ejemplo: si estamos organizando una reunión familiar, es válido que hagamos un platillo especial para quien no puede comer cualquier cosa. No obstante, cambiar todo el menú sin consultar a nadie, desembocaría en hacer sentir muy mal a la persona que deseamos consentir. Sin un acuerdo previo, puede sentirse responsable de echarle a perder la comida a los demás.

Evitar ser repetitivo

Finalmente, no debemos hablar constantemente de su padecimiento, aunque sea para dar tips, recetas o ideas que busquen ayudar en algo, esto puede resultar sumamente incómodo para la otra persona.

Nuestro ser querido no es la enfermedad que padece. Ésta es una circunstancia que no lo define y seguro agradecerá que se le trate con normalidad.

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