Domina tu problema en 3 pasos.

Por: Nelly Flor

PUBLICIDAD

Más allá de los regalos, el bacalao y el pavo relleno, y todos esos dulces que deberíamos evitar o por lo menos limitarnos, es navidad el pretexto perfecto para desear un mejor control y dominio de tu diabetes o de cualquier problema.

Mis recuerdos más bonitos de infancia y adolescencia son de navidad en casa de mis abuelos, con la mesa llena de comida, las conversaciones de los adultos y la convivencia fraterna entre mis hermanos y mis primos. Y es que, a pesar de que nos reuníamos seguido, era en la cena de navidad cuando parecía que todos depositábamos demasiado entusiasmo en que las cosas salieran perfectas, y ese simple deseo cambiaba la dinámica y hacía la diferencia.

PUBLICIDAD

Así aprendí que para que la magia suceda, la tenía, tengo, tendré que cargar de entusiasmo y voluntad, y navidad es una época tan de eso, que me invita a reflexionar y, ya de paso, a compartirlo contigo.

Acá viene el listículo:

Paso 1. Todo empieza con un deseo.

Los cambios no surgen espontáneamente, para que las cosas sucedan, primero tienen que aparecer en tu mente. Dominar la situación y tu condición tiene que surgir de ese lugar en tu cabeza llamado deseo, lo que exige:

Paso2. Acepta tu vulnerabilidad.

Tener diabetes o cualquier otro problema de salud no cambiará con desearlo y ya. Santa no dejará bajo el árbol una pócima para remediarlo, ni tu tía favorita te tejerá un suéter para desaparecer, pero en la medida en que aceptes tu condición, la carga física, emocional y mental, disminuirá, de manera que comenzarás a hacer las cosas mejor y tomarás el control de tu diabetes, o de cualquier otro problema, para lo cual te invito a que:

navidad3

Paso 3. No te aferres al cambio.

Aferrarte a los cambios y vivir en el pasado con la idea de “cómo solían ser las cosas antes de (coloque aquí su problema)”, es el bache que no te dejará dar por mucho tiempo el primer paso.

Realmente no es un proceso fácil, y a cada quien le llega el momento y también, puedo decir que será un maratón sin tiempo determinado, pero ¡sí se puede!

¡Con todo mi corazón, te deseo una muy Feliz Navidad!

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD