¡Adivina quien! Parte1.

Por: Nelly Flor

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Esta sección me gusta un montón, porque aunque no remedia la situación de nadie, saber que no estamos solos enfrentando una condición tan compleja como es la diabetes, nos hace menos pesado eso llamado aceptación.

Esta vez no hablaré de algún famoso que tiene diabetes y ya, sino que además, haciendo uso de su fama, se ha apoyado de sus colegas para promover una gran organización (Beyond Type1) que apoya a personas, chicos y grandes de todo el mundo, con diabetes tipo 1 y tipo 2.

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Mi personaje es Victor Garber, a quien podemos recordar como el ingeniero que colaboró en la construcción del invencible “Titanic”, también el alcalde de San Francisco en la cinta “Milk”, el embajador Canadiense que ayudó a evacuar a 6 ciudadanos estadounidenses en Irán en la película “Argo”, juez en “The Good Wife”, entre muchas otras grandes series y películas.

En un artículo que escribió Michelle Bois, enseguida de haber mantenido una charla vía facetime con el actor, en el que nos revela cómo ha sido su vida con diabetes tipo 1 desde los 12 años de edad.

-Al parecer, mientras más experiencias laborales, más herramientas tienes para el trabajo. Esa idea aplica al manejo de la diabetes tipo 1. *Victor recibió el diagnóstico en 1962 cuando tenía 12 años, solamente cuatro años antes de que abandonara su hogar y empezara su carrera como actor. Cuando le pregunté cómo manejó la enfermedad a tan temprana edad, él respondió: “Diría que no muy bien, pero ¿sabes?, he aprendido a hacerlo. Creo que he sido afortunado de no haber caído en problemas serios, pero sin duda no era tan diligente como lo soy ahora”. Añade, “Y con ser “diligente” me refiero a respetar lo que es la Diabetes Mellitus Tipo 1 y tomar más precauciones y cuidado en cuanto a la forma en que vivo”.

Él habló sobre ser conscientes de llegar a casa para una fiesta antes de que las demás personas lo hagan y sobre cómo nunca ha dejado de inyectarse insulina. Cuando le pregunté si se consideraba disciplinado, él reiteró: “Soy consciente. Desarrollé más disciplina conforme me volví mayor”. Él continuó diciendo que también era consciente de la adicción a las drogas y el alcoholismo, y que se siente agradecido por haber evitado eso, y lo que habría significado para sus ambiciones profesionales, su diabetes tipo 1 y su vida.

Conversamos sobre su trauma a causa del diagnóstico y que tuvo un primo lejano que también padecía diabetes tipo 1, así que él sabía lo que significaba inyectarse insulina para poder seguir vivo. Pero además de su primo, no contaba con una comunidad mientras crecía. Participaba en campamentos de dos semanas donde los niños con diabetes tipo 1 llevaban a cabo actividades al aire libre, allí examinaban sus niveles de azúcar en sangre a través de la orina y les administraban insulina. Aunque solo eran un par de semanas, él explicó que era increíblemente útil estar con otros niños que padecían esa enfermedad crónica: “Es lo más importante para cualquier niño, saber que hay otras personas como ellos, y que están bien”.

Este post, continuará….

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